Nuestras historias
Entre el corazón de Mataderos y un colapso estructural.
11 Octubre 2026

¡No se puede creer, muchachos! Te da un dolor en el pecho tremendo. El Verdinegro dejó la
vida con los dientes apretados en el Alfredo Beranger, empatamos un partido chivísimo con el
alma por el pibe Diego Barros a los 41' del segundo tiempo... ¡y nos volvemos a Mataderos con
las manos vacías en el minuto 94 por un descuido imperdonable! Da una rabia bárbara porque,
más allá de los horrores del árbitro Franco Acita —que nos condicionó desde el arranque con
amarillas y le regala un tiro libre indirecto insólito a Temperley para el primer gol—, tácticamente
el partido nos desnudó.
A continuación, analizamos detalladamente los patrones tácticos y las razones por las cuales el
planteo de Gastón Lotito terminó claudicando de forma agónica por 2-1 ante el Temperley de
Nicolás Domingo.
Desde el inicio, el arbitraje condicionó a Román Zalazar (10' PT) y a Lucas Ambrogio (25' PT).
En lo estrictamente táctico, Chicago se plantó en un 4-4-2 medio-bajo. El objetivo matriz era
congestionar los pasillos centrales para desactivar el juego asociativo de Luciano Nieto y
Franco Díaz.
Durante los primeros 45 minutos, la línea de mediocampistas, liderada por Emiliano Méndez,
flanqueó correctamente las líneas de pase verticales, forzando a Temperley a lateralizar la
posesión hacia el tándem Monti-Hauche. 4
Al hundirse demasiado en su propio campo, el equipo careció de transiciones ofensivas
rápidas. Alan Ruiz quedaba aislado, obligado a recibir de espaldas bajo una presión asfixiante
tras pérdida de Adrián Arregui, lo que neutralizaba el contraataque verdinegro.
El desarrollo se rompe a los 11 minutos del segundo tiempo con una jugada que despierta
sospechas y bronca en toda Mataderos. Franco Acita cobra un insólito tiro libre indirecto
dentro del área tras interpretar que el arquero Facundo Masuero capturó intencionalmente un
pase atrás.
Más allá del fallo arbitral que nos perjudicó abiertamente, el análisis de la barrera expuso fallas
severas en el posicionamiento analítico:
Nieto ejecutó de manera rasante al primer palo de Masuero. Faltó un "disparador" defensivo (el
jugador encargado de romper la línea estática para achicar el ángulo de tiro). El gol obligó a
Lotito a mover el banco, modificando la estructura hacia un
4-3-3 de emergencia con los ingresos de Evelio Cardozo y el pibe Diego Barros.
¡Lo que juega el corazón de este club, por favor! Con las limitaciones a cuestas pero con un
orgullo enorme, Chicago empezó a ganar los duelos individuales en campo rival. [
Con la salida de Arregui en el mediocampo local, Temperley perdió balance en las coberturas
defensivas de las transiciones.
El gol del empate (41' ST): La jugada nace de una ruptura en velocidad por banda izquierda.
Diego Barros aprovechó un intervalo entre el central y el lateral derecho de Temperley,
filtrándose de manera brillante para sacar un remate bajo cruzado imposible para Mastrolía.
Delirio total de las 4.000 almas verdinegras que coparon la tribuna visitante en Turdera.
Duró poco la alegría, y eso es lo que más duele. Cuando el empate parecía sellado en un
terreno hostil, Chicago cometió un error conceptual gravísimo en fase de repliegue de
emergencia: En el minuto 48', Pedro Souto desbordó libremente por el carril izquierdo ofensivo
de ellos. Los centrales (Gissi y Zalazar) se hundieron en el área chica protegiendo la zona de
meta, dejando libre la zona de penal. Lucas Richarte leyó el espacio libre, llegó en carrera
desde atrás y fusiló a Masuero entrando en absoluta soledad. Un gol totalmente evitable.
Nos metieron la mano en el bolsillo con faltas inventadas y un tiro libre de otro planeta, pero
nosotros nos dormimos en la última pelota del partido. Quedamos apenas a tres puntos de
Chacarita en la zona roja de la permanencia. Quedan tres finales absolutas, muchachos. Hay
que corregir de inmediato el retroceso y el escalonamiento de la defensa. ¡A Chicago se lo saca
adelante con el corazón, con fútbol y concentrados los 95 minutos! ¡Vamos Verdinegro, carajo!
¡Hay que levantar la cabeza ya mismo! Lo de Turdera dolió en el alma por cómo se dio, pero en
Mataderos no hay tiempo para lamentos. El próximo sábado 17 de octubre nos jugamos la
vida en nuestra República ante Gimnasia y Esgrima de Jujuy por la fecha 34 de la Primera
Nacional. El "Lobo" jujeño viene prendido arriba y propone un escenario táctico diametralmente
opuesto al que sufrimos con Temperley.
Jugar en casa tiene que volver a ser un infierno para los rivales. Contra el elenco jujeño
arrastramos un historial sumamente parejo en el global, pero Mataderos dictamina la
tendencia:
Históricamente, a Gimnasia de Jujuy le cuesta horrores aclimatarse al ritmo y las dimensiones
del República de Mataderos. Chicago encadena una racha positiva recibiéndolos, apoyado en
la asfixia que genera el empuje de la gente.
En el partido de ida en el norte, sufrimos el rigor de la altura y el orden defensivo de ellos,
cayendo por un duro 4-0. ¡Es el momento perfecto para la venganza futbolística y cobrarnos
esa espina.
El Lobo jujeño no es Temperley; no busca monopolizar la pelota mediante posesiones largas en
pasillos interiores. Su fortaleza radica en un bloque medio-bajo sumamente compacto y
transiciones directas.
Buscan lastimar liberando a sus extremos hacia adentro para que los laterales ataquen el
espacio exterior.
Su juego directo busca constantemente a los delanteros de referencia para forzar el error de
nuestros centrales, un ítem donde quedamos marcados el último partido.
Para neutralizar a Gimnasia y recuperar la solidez defensiva, el cuerpo técnico debe abandonar
el 4-4-2 pasivo y mutar hacia un sistema con mayor densidad y flexibilidad en el retroceso.
Opción A: El 4-1-4-1 de Asfixia y Transición Interna
Es la opción más lógica para recuperar el equilibrio y proteger a los centrales (Gissi y Zalazar).
Emiliano Méndez actúa como un "tapón" entre la línea de mediocampistas y los centrales,
evitando que los delanteros jujeños reciban libres de espaldas.
Al recuperar, Alan Ruiz y Evelio Cardozo arman el tándem de gestores para habilitar la
velocidad del pibe Diego Barros, quien llega dulce tras su golazo a Temperley
Opción B: El 3-5-2 de Amplitud (Variante de Emergencia)
Si Lotito quiere cortar de raíz las subidas de los laterales de Gimnasia, mutar a una línea de 3
centrales con carrileros largos es la receta de manual.
El plan: Sumar a un tercer central para contrarrestar el juego aéreo. Souto y Lucas
Ambrogio se transforman en carrileros con la obligación de presionar alto la salida rival. Esto
obliga a Gimnasia a saltar líneas y dividir la pelota, el escenario ideal para recuperar el control
del mediocampo.
No podemos volver a cometer desatenciones en el minuto 94. Contra Gimnasia de Jujuy hay
que jugar con el cuchillo entre los dientes. Si poblamos el mediocampo para auxiliar a los
centrales y explotamos la racha del pibe Barros en ataque, los tres puntos se quedan en casa.
¡A reventar la cancha el sábado, muchachos!