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Sufrimos pero sacamos tres puntos de oro para seguir peleando.
01 Agosto 2026

¡Qué tarde, por favor! Qué manera de meter, de sufrir y de demostrarle a todo el país lo que significa esta
camiseta. San Martín tal vez creyó que con tocar la pelota en el primer tiempo le iba a alcanzar. Pero
Chicago jugó con el cuchillo entre los dientes.
El cotejo ofreció un interesante duelo estratégico que se resolvió mediante los ajustes en la ocupación de
espacios y la gestión de la superioridad numérica en el último tercio del campo.
Durante la primera mitad, Chicago optó por un bloque medio-bajo, permitiendo la iniciación de San
Martín pero activando saltos de presión agresivos ante pases interiores. El primer gol nace justamente de
un mecanismo de recuperación tras forzar un pase filtrado de Rogoski, que expuso las falencias en la
basculación defensiva y la mala lectura posicional del guardameta Manganelli.
Después nos empataron en una jugada aislada de Verón, es verdad.
El punto de inflexión táctico ocurrió a los 62 minutos con la expulsión de Santiago Briñone. Ante el
repliegue tucumano en un 4-4-1, el cuerpo técnico de Chicago reaccionó con lucidez.
El Ingreso de Simón Pérez y Diego Barros fueron sustituciones que refrescaron el ataque y aportaron
mayor peso en el área rival. Se fijaron los laterales adversarios para liberar líneas de pase hacia los
extremos.
El gol definitivo a los 84 minutos fue una ejecución perfecta de manual táctico, atacando el intervalo entre
el defensor central y el lateral mediante un centro preciso hacia Pérez.
¡Tres puntos de oro para seguir peleando el Reducido y dejar en claro que a Chicago hay que respetarlo!
Hoy quedó evidenciado que hay muchas cosas por mejorar.
Bajo una lente analítica de élite, la solidez defensiva del bloque verdinegro presenta tres vulnerabilidades
críticas en su sistema que deben ser corregidas para sostener la competitividad en la Primera Nacional:
El equipo sufre una pérdida de compacidad al mutar de la fase de ataque al repliegue. Cuando los laterales
ganan altura para dar amplitud, los defensores centrales (Paz y Gissi) no logran achicar hacia adelante con
la velocidad necesaria. Esto genera un intervalo espaciado entre la línea defensiva y el pivote (Roldán),
una zona muerta que San Martín de Tucumán explotó con pases filtrados en el primer tiempo
El gol de Mauro Verón expuso un error conceptual recurrente: el colapso del bloque hacia la zona activa
del balón (lado fuerte). Al sobrecargar la marca sobre un perfil, la zaga central descuida la compensación
de espacios en el lado opuesto, permitiendo que los extremos rivales ataquen libres el segundo palo
mediante desmarques de ruptura.
Al proponer un bloque medio que intenta presionar alto, la última línea se sitúa lejos de su propio arco. Si
la presión en la zona media no es asfixiante, el poseedor del balón rival cuenta con el tiempo y espacio
necesarios para lanzar envíos largos. Los centrales de Chicago carecen de la velocidad de recuperación de
elite para corregir en carrera si el rival les gana el anticipo cognitivo.
Desde una perspectiva analítica rigurosa, las opciones defensivas en el banco de suplentes de Chicago le
otorgan a Lanaro la posibilidad de modificar perfiles o, incluso, alterar el dibujo táctico
Zalazar ofrece mejores condiciones de velocidad pura y un timming de retroceso más ágil que la pareja
titular Paz-Gissi. Su inclusión permitiría sostener un bloque medio-alto sin quedar tan expuestos a los
pases largos a la espalda de la última línea, ganando agresividad en los duelos individuales a campo
abierto.
Con las variantes disponibles, el cuerpo técnico tiene los elementos para mutar del 4-4-2 a un 3-5-2 o 5-3-
2. Sería algo acertado sumar a Zalazar como tercer central junto a Paz y Gissi. Esto anularía el espacio
muerto entre central y lateral que provocó el gol de San Martín. Los laterales (como Trindade o Arroyo
por izquierda) se transformarían en carrileros con mayor libertad de proyección, delegando la cobertura
interior a los tres zagueros fijos.
La entrada de Gonzalo Trindade o Diego Arroyo proporcionaría una basculación defensiva mucho más
dinámica por el sector izquierdo. Al poseer un índice de aceleración más alto que Ferracuti, garantizan un
repliegue veloz ante la pérdida del balón en fase ofensiva, minimizando los ataques rivales al segundo
palo.
Para neutralizar los circuitos ofensivos de Gimnasia y Tiro en su estadio, el cuerpo técnico de Chicago
debe migrar hacia una pizarra de contención y transiciones rápidas (1-4-1-4-1 en fase defensiva).
Para corregir la grieta espacial evidenciada frente a San Martín de Tucumán, Roldán no debe romper la
línea hacia adelante. Su función crítica será la de actuar como un tapón posicional, impidiendo que el
enganche o los volantes internos de Gimnasia reciban perfilados entre líneas.
Considerando que el ataque salteño recarga su volumen de juego sobre las proyecciones de Fabricio Rojas
Seugerimos la titularidad de Gonzalo Trindade o Diego Arroyo para garantizar duelos individuales de alta
aceleración.
El central izquierdo (Paz) deberá iniciar un paso atrás en la cobertura para evitar que los balones largos a
la espalda del lateral los encuentren en carrera abierta.
El equipo salteño sufre cuando se le bloquea el primer pase limpio. La consigna táctica debe ser no
presionar la salida de sus centrales, sino permitirles avanzar hasta tres cuartos de su propio campo. El
"trigger" o activador de la presión asfixiante será el momento en que el balón viaje hacia los
mediocampistas internos, forzando pérdidas en una zona donde la transición ofensiva con Ocampo y
Pérez pueda lastimar de forma directa.
Arriba, con la velocidad del pibe Ocampo de contra, les pintamos la cara en cualquier réplica. ¡Hay que
ser inteligentes, Mataderos, que de Salta nos podemos volver en zona de playoff !
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