Triunfazo en José Ingenieros y despegue de la zona roja.

27 Septiembre 2026



¡Triunfazo Monumental de Nueva Chicago por 1 a 0 contra Almagro en el Estadio Tres de Febrero! Qué manera de copar la tribuna visitante, qué manera de meter una avalancha de los viejos tiempos a los 7 minutos cuando el enorme Iván Antúnez la mandó a guardar. Volvieron los visitantes y les copamos José Ingenieros, demostrando quién manda. Pero ojo, que esto no fue solo huevo, corazón y el aliento ensordecedor de la gloriosa banda de Mataderos: acá hubo una obra de arte táctica estructural para llevarnos tres puntos clave en la fecha 31 de la Primera Nacional.
Mientras la tribuna se venía abajo, el equipo se paró con una lucidez posicional impecable. Chicago interpretó a la perfección las debilidades del Tricolor. Tras el gol tempranero de Antúnez, el plan viró hacia una fase defensiva de alta densidad en pasillos internos. Se utilizó un sistema híbrido que mutaba de un 4-4-2 en rombo a un 5-3-2 en repliegue bajo. Negar las líneas de pase entrelíneas de Almagro, forzándolos a lateralizar la posesión hacia zonas de bajo peligro (la famosa "periferia inofensiva"). Almagro tuvo la pelota, sí, pero bajo los términos y condiciones de Mataderos.
El gol no fue casualidad; fue un colapso provocado en el sistema de contención local. Desde una perspectiva analítica, el gol de Antunes es una oda a la explotación del lado débil. Almagro basculó de manera tardía e ineficiente ante córner. El desajuste en el intervalo entre el lateral izquierdo y el central de Almagro abrió la ventana espaciotemporal justa. Antunes atacó el espacio profundo como un carrilero de élite moderna, definiendo para desatar el delirio y la avalancha en la tribuna.
En el segundo tiempo, con la lluvia intensa que cayó en José Ingenieros y el empuje sucio del local, el partido requería dominar las "segundas jugadas". La defensa preventiva de Chicago estuvo impecable. Cada vez que Almagro intentó salir de contra tras un balón parado, nuestros mediocentros fijaron marcas en una vigilancia 1v1 ultra agresiva, cortando con falta táctica cuando era necesario o forzando el error técnico por presión. ¡Eso es morder en todos lados con el manual del fútbol moderno bajo el brazo!
¡Qué digan lo que quieran los demás! Que si nos metimos atrás, que si aguantamos... ¡Esto es el Ascenso en estado puro combinado con ajedrez de primer nivel! Nos llevamos tres puntos de oro para Mataderos, nos alejamos a seis de la zona roja de la tabla baja y demostramos que este escudo se defiende con el corazón caliente de la gente y la cabeza fría de los genios tácticos.
¡Se me sale el corazón del pecho al hablar de estos dos leones! Lo de Iván Antunes y Dylan Gissi en José Ingenieros roza la perfección absoluta. El DT Gastón Lotito armó una estructura inteligente con una línea de 5 defensores fijos en el fondo, dándole la libertad a Antunes para ser un puñal y a Gissi para transformarse en la aduana aérea e interna de la República de Mataderos.
En el minuto 7, Chicago utilizó a Simón Pérez y Lucas Ambrogio para fijar a los centrales de Almagro y arrastrarlos hacia el pasillo izquierdo. Eso generó un aclarado gigante en el sector opuesto. Antunes leyó el desajuste en el retroceso del lateral local (Tolosa) y atacó el intervalo a velocidad supersónica. Definió cruzado y provocó la hermosa avalancha en la popular visitante. ¡Entendió todo!
Después del gol, no se volvió loco. No regaló su espalda. Cuando Almagro intentaba progresar por su banda con centros picantes, Antunes se acoplaba a la línea de centrales transformándose en un marcador de punta clásico, cancelando el 1v1 y ganando los duelos individuales con un timing impecable.
¡Qué caudillo trajimos de Urugay, por favor! Dylan jugó con el cuchillo entre los dientes pero con una lectura de juego que minimizó cualquier intento del rival. Actuó como el stopper por derecha en esa línea de tres centrales junto a Emiliano Méndez y Gonzalo Paz.
Almagro abusó del envío frontal y aéreo en el segundo tiempo ante la desesperación. Ahí es donde la jerarquía de Gissi rompió el partido. Su capacidad en el juego aéreo (anticipo en el punto penal) neutralizó por completo a los delanteros locales (De La Vega y Orlando).
A los 38 minutos del segundo tiempo, cuando las piernas quemaban y la lluvia complicaba el control, Gissi metió una tarjeta amarilla táctica de manual para cortar una transición central que venía sucia. Eso es tener oficio europeo aplicado al barro del Ascenso argentino. Mantuvo la línea ordenada, ordenó los relevos cuando salía Antunes y sacó todo lo que volaba.
¡Acá es donde se ven los técnicos de verdad, hermano! Gastón Lotito metió una lectura táctica magistral en el segundo tiempo en José Ingenieros para blindar el 1 a 0 y proteger a Dylan Gissi de la expulsión. En el barro de la Primera Nacional no se regala nada, y Lotito entendió que con la lluvia intensa, la desesperación de Almagro y Gissi condicionado con tarjeta amarilla, el partido demandaba un ajedrez defensivo de altísima escuela. En lugar de sacar a Gissi de inmediato y quemar un cambio que podía desestabilizar la zaga, Lotito reordenó las alturas de la defensa:
Hundió unos metros a Gissi para que deje de salir a romper como stopper agresivo por derecha y lo ubicó en una posición de líbero de cobertura.
: Al dejar el anticipo áspero en manos de Emiliano Méndez y Gonzalo Paz, Dylan no tuvo que volver a exponerse a un duelo 1v1 directo en velocidad, reduciendo a cero el riesgo de la segunda amarilla. ¡Le quitó la presión del roce directo!
Cuando el partido pedía a gritos oxígeno para resistir las transiciones rápidas de Almagro, Lotito movió el banco de suplentes de forma quirúrgica. El ingreso de Guillermo Ferracuti fue clave en el engranaje defensivo:
Con Ferracuti en cancha, el equipo consolidó definitivamente la estructura de 5-4-1. Se reajustaron las coberturas por la izquierda de la zaga, permitiendo que el bloque entero basculara con más relevos automáticos. Si un delantero local lograba girar, siempre había una pierna fresca para escalonar la marca, impidiendo que Gissi quedara como último recurso y tuviera que apelar a la falta táctica.
Lotito retrasó el bloque de mediocampistas (donde batallaban Tomás Rodríguez y Thiago Ocampo) para formar un verdadero "muro de contención" por delante de la línea de cinco. Al no dejar espacios entrelíneas, Almagro se vio obligado a tirar centros frontales improductivos. Esto potenció la mayor virtud de Gissi —el juego aéreo— sin forzarlo a ir al piso o cortar con vehemencia.
¡Una clase de cómo cuidar a un jugador clave, enfriar el partido bajo el agua y traerse los tres puntos a Mataderos!
Ahora se viene una verdadera batalla de ajedrez en nuestra República de Mataderos! El sábado 3 de octubre recibimos a Deportivo Maipú por la fecha 32. Tenemos una espina clavada en el pecho con los mendocinos, porque en la primera rueda nos ganaron 1 a 0 allá en Cuyo. Pero ojo, que Gastón Lotito sabe que este partido en casa no se juega igual que en José Ingenieros.
Pasamos de un planteo de resistencia y densidad bajo la lluvia a una propuesta que exige proactividad territorial, control de transiciones y paciencia estratégica. ¡Acá está el laboratorio de lo que se viene para dejar los tres puntos en Mataderos! De locales estamos obligados a asumir el protagonismo del balón. Lotito no va a hundir al equipo en un 5-3-2 de entrada.
El equipo va a adelantar las líneas para mutar a un 4-3-3 elástico en fase de posesión. Al perder la pelota en el último tercio, la orden va a ser asfixiar de inmediato al poseedor para evitar que Maipú active a sus extremos veloces. Si presionamos alto con Tomás Rodríguez y Thiago Ocampo mordiendo la salida, obligamos a Maipú al pelotazo dividido, donde Dylan Gissi y Emiliano Méndez los van a devorar de arriba.
Si contra Almagro el enorme Antunes atacó el espacio por sorpresa, contra Maipú su rol será el de un falso extremo en amplitud.
Al jugar con una línea de 4 en el fondo inicial, el lateral izquierdo (Arroyo o Ferracuti) se cerrará para formar una línea de 3 mentirosa durante la salida limpia. Esto le dará rienda suelta a Antunes para trepar la banda derecha sin obligaciones de retroceso inmediato, estirando la defensa de Maipú y generando pasillos internos para que Lucas Ambrogio flote como enganche libre entrelíneas.
Maipú es un equipo bicho, que se agrupa bien atrás y vuela de contraataque (así nos vacunaron en Mendoza con el gol de Cabrera de cabeza). Lotito insistirá en la Rest Defense de tres hombres fijos. Chicago nunca va a quedar expuesto en un mano a mano atrás. Mientras atacamos, tres futbolistas (los dos centrales más el mediocentro posicional) mantendrán el escalonamiento defensivo estricto para cortar de raíz cualquier intento de contra. ¡Hay que copar Mataderos, hacer sentir el rigor del barrio y dar otra lección táctica para seguir bien arriba!
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